13 de enero de 2017

El cuento no vende

Recomendación antologías

El cuento no vende y nadie lee cuento”, me sorprendió escuchar en abril de este año pasado a un editor en una mesa redonda que se llamaba “El esplendor del cuento”. La mesa redonda, por lo menos a la parte que asistí ya que, como no pude aguantar la ristra de tonterías que se estaban diciendo, por educación me fui, giró en torno a esa premisa: el cuento es un suicidio editorial, nadie lee cuento, las antologías no venden. Hay grandes relatistas, pero.
Desde pequeña me gustan los géneros cortos, y ya antes de entregarme a la fantasía y la ciencia ficción disfrutaba con los cuentos: Carlos Casares, Raymond Carver, Jorge Luis Borges, Juan Rulfo... Una vez dentro del género me guío más por editoriales (Fata Libelli, Sportula o los antólogos Mariano Villarreal y Marcheto) que por autores concretos, aunque leer a Ken Liu, Susana Vallejo, Tim Pratt, Mary Robinette Rowal... siempre son aciertos seguros. Llevo desde pequeña comprando, leyendo y difundiendo antologías. No quería llevarle la contraria desde un primer momento a un editor, que se supone que sabe más que yo, pero me parecía muy raro lo que estaba diciendo. Lo achaqué a que es un editor realista de los que desprecian el género y no conoce los mundos maravillosos que esconde.
Porque en el género sí creo que el cuento está vivo y es codiciado, a pesar de que en España menos que en otros países. Ken Liu se ha forjado su carrera a base de escribir cuentos magníficos; la novela ha venido cuando ya se había hecho un nombre muy grande. En los Hugo y en los Nebula las categorías de formas breves se miran con tanto ojo como las de novela. Las revistas, tanto de pago como gratuitas, incluyen cuentos en cada número, y al final de cada año se hacen grandes recopilaciones de lo mejor de cada una. Y no hablemos de los clásicos: Lovecraft, Poe... la parte de su obra más conocida son sus cuentos. Cuando empiezar a leer a Lovecraft no empiezas por La sombra sobre Innsmouth; empiezas por Los mitos de Cthulhu. Tenemos grandísimos relatistas, tenemos una gran cantidad de publicaciones cada mes y tenemos tradición de leer relatos. No podía creerme que publicar una antología de género, para una editorial, fuese sinónimo de perder dinero. Así que escuché a otra gente.

En el Niebla tuve la suerte de que hicieron otra mesa redonda sobre el cuento. Pero en este caso, participaba gente que conocía y en la que confiaba. Casi como poniéndomelo en bandeja, la titularon: “El triunfo de las antologías o 'es que los relatos no venden'”. Participaron Ricard Ruiz (antólogo y a quien siempre es una gozada escuchar), Felicidad Martínez (escritora que acaba de publicar una antología propia, además de ser cercana a la editorial Sportula), Mariano Villarreal (antológo) y Leticia Lara (blogger, podcaster y en general, experta en el género en los mundos anglosajones).
Ya desde el principio Ricard Ruiz me llevó la contraria: es cierto que el cuento no vende. Como norma general, las antologías venden menos que una novela. Sin embargo, siguió explicándose: el cuento no vende, pero es necesario.
El cuento crea lectores. Es breve, es intenso, es emocionante y no te hace perder el tiempo. En unas pocas páginas sabes si valió la pena o no: la inversión de esfuerzo es mínima a cambio de una gran recompensa. Hay escritores de género breve magníficos que son capaces de enganchar a las páginas a quien no es capaz de hacerlo con una novela. De nuevo, es una cuestión de tiempo y esfuerzo. A la novela hay que darle margen para que te meta dentro, especialmente alguien que no lee. Sin embargo, el deber del cuento es sumergirte en el conflicto en unas pocas líneas, porque no tiene tiempo para extenderse. Los relatos pueden ser una vía de entrada muy cómoda y gratificante para nuevos lectores.
El cuento explora géneros. Como lectores ya experimentados, si queremos conocer un género nuevo, es mucho más sencillo y efectivo agarrar una antología temática. Si no es para ti, puedes abandonarlo sin haber invertido tiempo, y en muchas ocasiones, dinero. Si te gusta, es una lanzadera perfecta hacia los autores que lo cultivan, hacia los temas que trata y los personajes que maneja. Además, el cuento puede permitirse explorar temas muy concretos y de actualidad que le costaría tratar a una novela; es el género perfecto para salirnos de nuestra comodidad y arriesgarnos con algo nuevo.
Ricard abrió un poco de esperanza para los cuentos en un futuro próximo: tal y como está diseñada nuestra sociedad y hacia donde nos encaminamos, el cuento es el género que mejor se adapta a nuestras prisas y nuestra falta de tiempo. El cuento tiene la extensión perfecta para leer en el metro camino al trabajo, en un hueco entre clases o en alguno de esos pequeños espacios de tiempo perdido que tenemos día a día. Leer una novela a fragmentos de 15 minutos se puede hacer interminable, pero encontraremos cuentos que nos llenen esos huecos. El cuento es el género del futuro, y ya hay máquinas expendedoras de cuentos en algunos metros.
El cuento es necesario, pero el cuento no vende. Menos lo que firme Mariano Villareal, porque A la deriva en el mar de las lluvias fue el título más vendido de Sportula en 2016 y Castillos en el Aire el 3º. Pronto termina un crowdfunding que puso en marcha para editar una nueva antología Dark Fantasies, recaudando casi el 150% de la meta inicial.

Extra: 
Para terminar la mesa redonda del Niebla, se propuso a cada ponente que recomendase un cuento. Estos son los nombrados:
"El zoo de papel", de Ken Liu (publicado en Terra Nova I; la antología homónima sale en mayo de 2017)
"El círculo de Jericó", de César Mallorquí (publicado en una antología homónima)
Dieciocho engranajes, antología de Nieves Delgado
"La epopeya de los amantes", de Miguel Santander (publicado en Terra Nova III)

Personalmente, no hace mucho hice una lista con Mis 10 relatos favoritos por si estos cuatro se hacen pocos. Porque el cuento me encanta y seguiré leyendo cuento, y atrayendo a más lectores a él.

El cuento es maravilloso. Y tiene futuro, porque está enganchando poco a poco a más lectores. El señor editor está convencido de que el cuento es un suicidio editorial, y se está perdiendo un género incomparable.

Imagen cogida del Facebook del Festival Niebla.
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7 comentarios:

  1. Hola! Muy interesante lo que comentas. La verdad es que yo sí noto cierta retinencia al género corto en mis círculos. Por ponerte un ejemplo, cuando fui a ver Relatos Salvajes con una amiga y descubrimos que trataba de historias independientes, ella se mostró muy desilusionada. Y no entiendo por qué, la verdad. Los relatos y cortometrajes son capaces de emocionar mucho, muchísimo más que una novela. Son lo que comentas, intensos y emocionantes, y yo creo que si están bien escritos, son capaces de golpearte muy fuerte.
    No leo tanto cuento como me gustaría, pero sí lo tengo en alta estima y lo disfruto mucho. Me apunto las recomendaciones!
    Gracias por tu cruzada por el género corto, es muy importante!
    Un saludo!!

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  2. A mi me gustan los libros de relatos, es más, creo que la verdadera valía de un escritor se ve cuando escribe un cuento: la utilización de las elipsis, la tensión narrativa, la creación y evolución de personajes o el paso del tiempo en el que transcurre la historia es mucho más exigente para el escritor en el género corto.
    Siempre que reseño un libro de relatos y la gente me dice que no le gusta este tipo de ediciones porque les dejan con ganas de más me siento triste y no puedo dejar de preguntarme si realmente han leído alguna compilación.

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    1. Yo conozco a gente que decía que no le atraían los relatos, y después de ser muy pesada con algún título, lo leyeron casi por agotamiento y luego les encantó y los enganché :) Imagino que habrá gente a la que no le gustarán los relatos de por sí, pero sé que hay mucha que no los ha leído en serio y le encantarían si les diesen una oportunidad.

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  3. Interesante reflexión. Me veo envuelta ahora mismo escribiendo y corrigiendo mi propia antología de relatos. Relacionados pero totalmente independientes.

    A la vez, estoy leyendo un montón de colecciones (para saber donde fallan otros o donde triunfan) y en este mundo que va tan rápido y donde cada vez tenemos espacios más cortos para el ocio me parecen perfectos.
    No sé porqué no están vendiendolos como la panacea contra el aburrimiento en el transporte público, ni como método de aprendizaje al escribir (un cuento es muy difícil, la prosa tiene que estar más cuidada, no debes extenderte, debes sorprender y tirarte de lleno a la piscina del conflicto).

    Por mi parte, aunque sea un autosuicidio, voy a seguir escribiendo relatos. Porque sobre todo, me parece que en el género de terror quedan muy bien. No se puede mantener una sensación de desasosiego durante 200 páginas, pero un relato de apenas 6 te puede dejar helado. Y eso es lo que busco como escritora, crear sensaciones potentes en mis lectores.

    ¡Un abrazo!

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    1. No tiene por qué ser un autosuicidio! Creo que también depende de qué consideres por éxito, porque conozco escritores que publican fundamentalmente relato corto y están muy contentos con lo que hacen y cómo lo hacen. Ahora, si quieres vivir de ello, ir a ferias, firmas, etc... a lo mejor es más difícil xD Siempre nos quedará el ejemplo de Ken Liu.
      Gracias por comentar!

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  4. Y lo mismo podría decirse del cortometraje, otro género con grandes joyas y por el que nadie apuesta.
    Hay que defender el cuento, su brevedad, la facilidad para sintetizar un mundo en un puñado de páginas, tener clara una idea y transmitirla con las palabras justas. Sobre todo en estos tiempos en que lo que se busca es el tocho, la trilogía, tetralogía...
    Saludos.

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  5. Estoy casi totalmente seguro de que el cuento esta ahora mismo en auge. Cada vez estoy viendo más antologías (o soy yo el que se interesa por ellas), cada vez veo a más gente interesándose y leyendo relatos. Creo que es una puerta de entrada a nuevos autores, a nuevos géneros y a probar. Como dice Ricard, la sociedad tiende cada vez más a la brevedad, es nuestros estilo de vida que va a toda máquina, y creo que el relato acabará dominando una mayor parte del pastel que ahora mismo. Un abrazo^^

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Suficiente blog por hoy. ¡A escribir!